lunes, 29 de abril de 2013

La vida cumplida: la obligación de vivir o el derecho a morir



El último numero de la revista DMD (62/2013) está dedicado en exclusiva a los aspectos fundamentales del proceso de morir de las personas de edad avanzada, colectivo cada vez más importante en nuestro país, ya que la población cada vez esta mas envejecida y el número de personas de edad avanzada crece exponencialmente y no siempre nuestra formación y preparación como personal sanitario para atenderlos esta a la altura.

Dejando de lado las características especiales de manifestación de las distintas enfermedades en los ancianos y centrándonos en el final de la vida debemos plantearnos varias preguntas fundamentales: ¿respetamos la voluntad de las personas mayores en el proceso de morir? ¿les ofrecemos a nuestros mayores una muerte digna?, ¿son iguales los cuidados paliativos que recibe una persona de 55 años con una enfermedad terminal que los que recibe un anciano en situación terminal?, ¿Damos a nuestros mayores lo que querríamos para nosotros?

He planteado esta última pregunta en múltiples ocasiones en diferentes foros y mayoritariamente somos partidarios de conocer nuestros diagnósticos, por terribles que estos puedan llegar a ser, pero si hablamos de una persona mayor el planteamiento mayoritariamente es ocultarlo hasta el final ya que consideramos que no están capacitados para asumir que el final se acerca y les haremos sufrir innecesariamente.

Cuando conseguimos que se rompan estos mitos y que en las familias se hable tranquila y serenamente de la enfermedad habitualmente son nuestros mayores los que ponen el punto de sensatez que les otorgan los años vividos y la seguridad que después de tener su vida cumplida el final esta cada vez mas cerca.

Y avanzando un paso más en estas reflexiones nos encontramos el tema central de la revista y del título de la entrada. ¿Hasta que punto es lícito aplicar tratamientos a ancianos que han manifestado su deseo de morir en paz y de forma digna cuando sabemos que lo que conseguimos son meses o quizás años de vida en sufrimiento? ¿Que aportamos a esos pacientes o a sus familias? ¿No deberíamos plantearnos que la vida no es algo obligatorio ni eterno y que tenemos derecho a morir de forma digna cuando la vida haya perdido esa dignidad?



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